En el Centenario de la Cristera recordamos algunos hechos de 1926. El 4 de febrero fue consignado el arzobispo de México José Mora y del Río por reiterar su oposición a la legislación anticatólica; el 2 de julio fue publicada la Ley Calles, el instrumento jurídico de la persecución; el 25 de julio, en medio del clamor popular, los obispos anunciaron en una Carta Pastoral Colectiva la suspensión del culto por “la imposibilidad de continuar ejerciendo el ministerio sacerdotal sagrado”; en consecuencia, el gobierno encomendó a notarios y gendarmes inventariar y cerrar los templos para su custodia, lo que provocó la furia popular; el 3 de agosto se datan los primeros levantamientos en varias localidades de Jalisco y Zacatecas con el grito de “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”; en Guadalajara, 400 católicos defendieron el Santuario de Guadalupe, con un saldo de 18 muertos y 40 heridos; el 18 de diciembre murió el párroco de Acatic, Elías Gómez Loza, víctima de un atentado.